La 98.ª edición de los Premios Oscar, que tuvo lugar en el Dolby Theatre de Los Ángeles no solo ha dejado grandes momentos para el séptimo arte; también ha consolidado a la alfombra roja como el escaparate definitivo de la alta relojería. En una noche donde el esmoquin es el uniforme oficial, la industria también se midió en las muñecas, en las que se pudieron ver desde piezas históricas de museo hasta lanzamientos que aún no han llegado a las vitrinas.
Ryan Coogler: Cartier Tank à Guichets
El director de Black Panther y Sinners se presentó con un Tank à Guichets en platino. No es solo un reloj; es una de las piezas más raras y buscadas de la Maison. Lanzado originalmente en 1928, este diseño prescinde de agujas para mostrar la hora mediante discos (saltantes) a través de pequeñas aberturas en la caja de platino. Una elección minimalista, técnica y absolutamente magnífica a la vez.


Timothée Chalamet: Urban Jürgensen UJ-2 Platinum
La independencia reclama su trono. Chalamet parece haber dejado de ser un ambassador convencional para convertirse en un prescriptor de nicho. Con su esfera granulada y guilloché, junto a esas icónicas agujas de acero azulado hechas a mano, el UJ-2 es una lección de alta artesanía que se aleja de los logos evidentes.


Corey Gamble: Patek Philippe Grandmaster Chime (ref. 6300G)
Hay relojes que simplemente «ganan» la alfombra roja por pura fuerza bruta. Gamble lució un Grandmaster Chime en oro blanco: la complicación más extrema de Patek Philippe en producción. Con 20 complicaciones, dos esferas y cinco modos de sonería.


Sterling K. Brown: Blancpain Villeret Quantième Complet
Brown abandonó el ruido de los modelos deportivos para abrazar el clasicismo más puro de la manufactura de Le Brassus. El Villeret Quantième Complet es la esencia de Blancpain: bisel de doble escalón, agujas caladas en forma de hoja y esa inconfundible fase lunar. Con su calendario completo que muestra día, fecha y mes con una armonía perfecta, esta pieza es una lección de tradición relojera.


Conan O’Brien: Rolex Land-Dweller
La primicia mundial. O’Brien lució el nuevo Rolex Land-Dweller, el lanzamiento que ha paralizado el sector este 2026 y que confirma que Rolex sigue dominando la narrativa del mundo relojero.


Wagner Moura: Omega De Ville Prestige
El actor brasileño optó por la sobriedad absoluta con el Omega De Ville Prestige. En una noche donde las grandes complicaciones y los diseños disruptivos reclamaban atención, la elección de Moura funcionó como un ancla de buen gusto tradicional. El De Ville es el reloj de vestir por excelencia de la manufactura de Bienne: una esfera limpia, numerales romanos aplicados y una caja delgada que se desliza sin esfuerzo bajo el puño del esmoquin.


Leonardo DiCaprio: Rolex Perpetual 1908 Platinum (ref. 52506)
Un nuevo estándar para los relojes de vestir. DiCaprio ha abandonado los modelos deportivos para abrazar la elegancia pura del 1908 en platino. Con su esfera azul glaciar con motivo «grano de arroz» y el micro-rotor visible a través del fondo de zafiro, este reloj es la respuesta de Rolex a la alta relojería clásica.


Pedro Pascal: Chanel Boy-Friend
Pascal, consolidado como uno de los grandes referentes de estilo masculino actual, volvió a demostrar que no teme romper con lo convencional. Su elección fue un Chanel Boy-Friend en oro beige, la aleación exclusiva de la maison. Con su característica caja octogonal –un tributo arquitectónico a la Place Vendôme y al tapón del perfume No. 5–, este reloj juega con una estética deliberadamente andrógina que Pascal defiende con una naturalidad asombrosa. Es una pieza que se aleja de la relojería técnica tradicional para centrarse en la proporción, el diseño y una elegancia contemporánea que huye de los logos evidentes.


Kevin O’Leary: Cartier Crash Skeleton / Rolex Daytona «Tiger»
Fiel a su estilo de «doble muñeca» o cambios constantes, destacó con un Cartier Crash Skeleton y un Rolex Daytona engastado en rubíes off-catalogue. El Crash es la cima del diseño disruptivo, y su versión esqueletizada permite apreciar cómo han tenido que adaptar el movimiento a esa caja «derretida». Para el after-party, cambió a un Daytona de alta joyería (ref. 126599 TRU), dejando claro que su colección no conoce límites presupuestarios.


Zendaya: Rolex Lady-Datejust (ref. 279459RBR)
Con un Lady-Datejust en oro blanco completamente engastado con diamantes (pavé), la actriz no decepcionó. Una pieza de 28 mm que demuestra que, en la alfombra roja, el reloj joya sigue siendo el accesorio definitivo.


Kumail Nanjiani: Vacheron Constantin Overseas Perpetual Calendar Skeleton
Una de las piezas más complejas de la línea Overseas. Un calendario perpetuo esqueletizado que permite admirar la finura del calibre 1120 QPSQ/1. Alta relojería deportiva llevada a su máxima expresión.


Michael B. Jordan: Piaget Vintage Tank (ref. 9297)
Jordan, un habitual en las listas de los mejor vestidos, se decantó por rescatar una joya del archivo histórico de Piaget. La referencia 9297 es un recordatorio de por qué la Maison fue apodada «el joyero de los relojeros». Con su caja rectangular de oro amarillo y un perfil increíblemente delgado –propio de la herencia del legendario calibre 9P–, esta pieza representa la sofisticación técnica de los años 70.


Kieran Culkin: Hublot Classic Fusion Chronograph King Gold
El actor eligió el King Gold de Hublot. Un cronógrafo de 42 mm que equilibra la audacia de la marca con una elegancia que encajaba perfectamente con el evento.


Robert Downey Jr.: Blancpain Bathyscaphe Quantième Complet
Downey Jr. sorprendió con un Bathyscaphe de calendario completo y fase lunar. Una mezcla fascinante entre un reloj de buceo y una complicación clásica que refleja perfectamente la personalidad ecléctica del actor.


Delroy Lindo: Omega (inédito)
El misterio de la noche. Lindo llevó una pieza que aún no figura en los catálogos oficiales. Un Omega que adelanta las líneas maestras de lo que la marca presentará a finales de año. El watch spotting en su estado más puro.


Usher: Jaeger-LeCoultre Rendez-Vous Classic Night & Day
El artista eligió un Rendez-Vous, una pieza con fase lunar y diamantes. Al llevar un reloj tradicionalmente femenino, Usher subraya la tendencia de la «relojería sin etiquetas» que parece dominar la edición 2026 de los premios.


Cole Walliser: Audemars Piguet Royal Oak Perpetual Calendar (cerámica blanca)
Se trata de una pieza extremadamente difícil de fabricar debido a la dureza del material y su acabado satinado. En la muñeca de Walliser, este reloj (~$300,000) rompió con la monotonía del esmoquin negro y, además, su reloj se posicionó como una de las piezas más modernas de la noche.


Arón Piper: Audemars Piguet Royal Oak Frosted Gold
Piper optó por la técnica Frosted Gold, creada en colaboración con la joyera Carolina Bucci. Ese acabado «polvo de diamante», logrado mediante el martillado del oro, captura la luz de los flashes de una manera única.


Raphael Saadiq: Audemars Piguet Code 11.59 Flying Tourbillon
Reivindicando el Code, defendió una de las líneas más discutidas de AP con su versión más elevada: el Tourbillon Volante. La caja de arquitectura compleja del Code 11.59 es el lienzo perfecto para mostrar esta complicación técnica.


Paul Anthony Kelly: Vacheron Constantin Historiques American 1921
Kelly apostó por una de las piezas más fascinantes del siglo XX: el American 1921. Un reloj que nación en la efervescencia cultural de 1919 para romper las convenciones de la época. Aunque se concibió originalmente en series muy limitadas para el mercado estadounidense, su icónica caja, tipo cojín, y la corona situada entre la 1 y las 2 son ya una leyenda. No obstante, su triunfo reside en la lectura diagonal, lograda mediante una rotación de 45 grados del calibre. Es, en esencia, una pieza de culto sobria, pero extravagante a la vez.


Chris Evans: Chopard L.U.C XPS
Alta manufactura, pero discreta. Evans eligió la línea L.U.C, de Chopard. El XPS es un reloj ultraplano con el poinçon de Genève, una elección de connoisseur que valora lo que ocurre dentro del calibre tanto como la estética exterior.


Shaboozey: Chopard L’Heure du Diamant
El artista llevó el concepto de reloj-joya al extremo. L’Heure du Diamant es una exhibición de la maestría de Chopard en el engaste de piedras preciosas. Un reloj que brilla con luz propia y que captura perfectamente la energía de la música y el cine.


Hudson Williams: Bulgari Serpenti Tubogas
Williams lució el Serpenti Tubogas, un diseño que es historia de la joyería y la relojería. Su brazalete envolvente en oro es una de las siluetas más potentes del catálogo de Bulgari y una de las piezas más fotografiadas de la noche.


Joe Alwyn: Hublot Classic Fusion Essential Grey
El Essential Grey de Hublot es una lección de cómo la marca puede ser discreta y técnica al mismo tiempo, utilizando el titanio y los tonos neutros para lograr un look muy sofisticado, a la par que sobrio.


Miles Caton: Hublot Classic Fusion Chronograph
Deporte y lujo, Caton lució la versión cronógrafo del Classic Fusion. Un reloj que combina la estética Big Bang con una caja más delgada y elegante.


Robert Pattinson: Jaeger-LeCoultre (inédito)
Pattinson apareció en la after party de Vanity Fair con un estreno mundial de JLC. Aunque la marca aún no ha dado todos los detalles técnicos, se perfila como una evolución de sus complicaciones astronómicas. Estaremos atentos a la confirmación oficial.


Nicole Kidman: Omega Vintage Cocktail Watch (estilo Saphette)
Embajadora histórica de Omega, Nicole Kidman siempre sorprende con su curaduría. Esta vez optó por un viaje al pasado con un Omega Vintage Cocktail Watch estilo «Saphette»» Es una pieza de mediados de siglo donde la micromecánica se esconde tras un cristal de zafiro facetado que actúa como una gema.

Amy Madigan: Omega Seamaster Aqua Terra 150m
Amy Madigan demostró que la alfombra roja también es territorio para la versatilidad técnica. Lució un Omega Seamaster Aqua Terra 150m, para brillar con sobriedad bajo los focos del Dolby Theatre. Una demostración de que la funcionalidad y la resistencia también tienen cabida en la gran gala del cine.


Esta edición de los Oscar ha dictado sentencia: la alta relojería recupera su lugar y la barrera entre lo vintage, lo moderno y lo prototípico se ha difuminado para dar paso a una era de relojería sin etiquetas, donde la belleza de una caja de forma o la complejidad de un calendario perpetuo no entienden de convenciones, solo de excelencia.


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