Más de medio siglo después de que el Apolo 17 dejara la última huella en la superficie lunar, inicia la misión Artemis II, con la que la NASA marca el regreso de los viajes tripulados a la órbita lunar tras más de cinco décadas. En este caso, y como ha sucedido en cada hito de la NASA desde 1969, Omega vuelve a formar parte del equipamiento oficial de los astronautas. Los cuatro miembros de la tripulación –el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, y los especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen– han recibido el Speedmaster X-33, un modelo diseñado exclusivamente para uso espacial.
Especificaciones técnicas del reloj
El Speedmaster X-33 (ref. 3291.50.00) se diferencia de los cronógrafos mecánicos tradicionales por ser un instrumento electrónico diseñado para satisfacer las exigencias de la exploración espacial moderna. Está fabricado íntegramente en titanio de grado 2, tanto en la caja como en el brazalete, lo que permite un peso total de aproximadamente 112 gramos. Esta elección de materiales garantiza una alta resistencia térmica y mecánica con una carga mínima para la tripulación. Además, el reloj cuenta con una caja de 42,25 mm, cristal de zafiro abombado con tratamiento antirreflejos y es hermético hasta los 30 metros. Su esfera negra de alta legibilidad está optimizada para su uso en condiciones lumínicas extremas.

Movimiento y funcionalidad espacial
El corazón del instrumento es el calibre Omega 1666, un movimiento de cuarzo multifunción de alta precisión. Este calibre ha sido desarrollado para ofrecer funciones críticas en misiones espaciales de larga duración:
- GMT: segunda zona horaria esencial para la coordinación con el control de tierra.
- Cronógrafo y alarmas: herramientas de cronometría vitales para la ejecución de protocolos técnicos, maniobras orbitales y experimentos científicos.
- Calendario perpetuo: indicación de día y fecha sin necesidad de ajustes manuales durante los 10 días de misión.
Legado y certificación técnica
La presencia del X-33 en la misión Artemis II no responde únicamente a una tradición histórica, sino a los estrictos procesos de certificación de la NASA. Desde las misiones Apolo, Omega ha sido el único proveedor certificado para uso extravehicular y hardware de vuelo cualificado. El uso del X-33 en esta misión de 10 días alrededor de la Luna reafirma la vigencia de los modelos electrónicos de la marca en la vanguardia de la exploración aeroespacial actual.




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