Sotheby’s ha desvelado los detalles de The Shapes of Cartier, un catálogo de más de 300 relojes que recorre un siglo de historia de la firma. Más allá de la valoración económica, la importancia de esta selección reside en su capacidad para documentar la transición de Cartier desde una joyería de corte clásico hacia un laboratorio de diseño vanguardista, con el taller de Londres como epicentro de esta transformación.
La autonomía de Bond Street
Durante gran parte del siglo XX, las sedes de Cartier en París, Nueva York y Londres operaron con una autonomía significativa. Desde Sotheby’s subrayan cómo, bajo la dirección de Jean-Jacques Cartier, la sucursal de Londres se convirtió en la más experimental. Mientras París mantenía la elegancia geométrica del Art Déco, Londres –apoyada por el diseñador Rupert Emmerson– comenzó a distorsionar las cajas tradicionales, dando lugar a modelos que hoy son pilares del coleccionismo independiente, como el Maxi Oval, el Pebble y el Crash.
El origen del Crash
El catálogo arroja luz sobre uno de los debates más recurrentes en la historiografía relojera: el origen del Cartier Crash. Frente a la narrativa popular que atribuía su forma a un accidente automovilístico o a la influencia pictórica de Salvador Dalí, los registros confirman una intención puramente estética. El Crash fue el resultado de una reinterpretación deliberada del modelo Maxi Oval, cuyos extremos fueron alterados para capturar la energía disruptiva de los años 60 en el Reino Unido.
Hitos del diseño geométrico
Entre las piezas analizadas, destacan modelos que ilustran la búsqueda de la ergonomía y la legibilidad angular:
- Tank Asymétrique (1992): una evolución del diseño original de 1936 que permitía leer la hora con la muñeca en ángulo, facilitando la visión durante la conducción.
- Cartier Decagonal (1970): un estudio de simetría de diez lados del que apenas se conocen cinco ejemplares, fabricado íntegramente en los talleres de Wright & Davies para la sede de Londres.
- Octagonal (1971): una pieza que recupera la geometría de los antiguos relojes de bolsillo de la era Edwardiana para adaptarlos a la escala de pulsera.

© Sotheby’s

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Perspectiva de mercado
La subasta, que se desarrollará entre abril y diciembre de 2026 en sedes como Hong Kong, Ginebra y Nueva York, no solo pone a prueba el valor de estos activos, sino que valida una tendencia creciente en el mercado: el interés por la relojería de autor y de forma. Para el coleccionista contemporáneo, el valor ya no reside únicamente en la complicación mecánica, sino en la capacidad de la pieza para representar un momento específico en la historia del diseño industrial.








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