Tissot sigue fiel a sus orígenes. El Visodate se presentó por primera vez en 1954 para celebrar el centenario de la marca (1853-1953), y desde entonces es uno de los modelos icónicos en el catálogo. Como siempre digo, mis relojes favoritos de Tissot son las reediciones de modelos vintage que mezclan la estética y el diseño originales con materiales, acabados y calibres modernos y punteros.
Poder disfrutar de estéticas como la del Visodate en una construcción moderna y con un calibre robusto y probado como el Powermatic 80 es una delicia. Además, dada la escala de Tissot en producción, se ofrece a un precio razonable de 875 €. También cabe decir que otra estrategia no sería coherente con la historia del modelo. Nació como uno de los primeros relojes asequibles en integrar la fecha en un calibre automático. No tendría sentido lanzarlo a un precio actual de, por ejemplo, 2000 €.
Sus características principales de diseño
Hablemos de sus elementos característicos y de mis detalles tanto favoritos como los que cambiaría. Lo más característico: la esfera pie-pan en dos alturas, el cristal de zafiro en formato box que imita la forma de los cristales de plexiglass o hesalite que originalmente protegían a este modelo y el brazalete «granos de arroz» con cierre de mariposa.



¿Qué cosas cambiaría de este modelo?
Probablemente, su brazalete. En reediciones, prefiero siempre un brazalete normal de eslabón plano. Aún no he encontrado un brazalete «granos de arroz» que me convenza en el metal –de hecho, estoy abierto a sugerencias, sabéis dónde encontrarme–. Después, un detalle que quizás no sea a cambiar pero sí a tener en cuenta, es que la terminación rayos de sol sobre la esfera en dos alturas es mucho más notoria (y bonita) en las esferas negra y azul que en la combinación de esfera color nácar con índices y detalles en dorado. Un efecto, por cierto, mucho mejor conseguido que en la edición de hace 5 años.
Por otra parte, a sabiendas de que este modelo será, para muchos, su primer o único reloj de precio considerable, quizás hubiera estado bien encontrar la manera de añadirle luminiscencia. En esa misma línea, una corona roscada que favoreciera el hermetismo a unos 100 metros podría haber sido también interesante.
¿Cuáles son mis detalles favoritos de la pieza?
Varios. Es una pieza en la que se han esforzado al respecto, han dado muchas puntadas y no han estado faltos de hilo. Primeramente, el marco aplicado de la ventana de fecha con forma de cono truncado me ha encantado. Segundo, las tipografías –una de mis grandes debilidades–. Han utilizado la tipografía y logo antiguos de Tissot en la esfera (logotipo también aplicado, por cierto) y el logo manuscrito en la hebilla de la correa de piel. Aunque la mezcla pueda parecer inconsistente, personalmente me parece un gran easter egg.

Su calibre
Por supuesto y como era de esperar, el nuevo Tissot Visodate monta el calibre abanderado de la marca –y ya, del grupo– Powermatic 80. Un calibre de 80 horas de reserva de marcha, con espiral Nivachron antimagnética. La mera existencia de este calibre le da una ventaja competitiva enorme a Tissot. Es el producto de las economías de escala y la integración vertical del grupo. Han conseguido transformar una base ETA –que ya en sí misma es un calibre excelente– en un caballo de batalla moderno y –relativamente– asequible.
Conclusiones
Este reloj tiene –casi– todo lo que me gusta de Tissot. Un repaso a su historia, una gran relación calidad-precio, diseño vintage, calibre comprobado y buenas proporciones. Nos permite disfrutar de una pieza así sin preocupaciones de precio o especificaciones. Pienso que será un líder en la carrera de los relojes de pedida, graduación, primer reloj de lujo, etcétera. En esa línea es que le encuentro algunos elementos que cambiaría, como la luminiscencia o la estanqueidad, aunque romperían el concepto de reedición fiel. ¡Solamente nos queda saber qué opináis vosotros sobre este lanzamiento de Tissot!


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