Cartier ha vuelto a reafirmar su posición como firma «maestra de las formas» en la edición 2026 de Watches & Wonders. La estrategia de la maison para este año combina una mirada nostálgica y técnica a sus archivos con el uso de materiales inusuales y un virtuosismo joyero aplicado a la relojería. Desde el esperado regreso del Roadster hasta la sofisticación técnica del décimo opus de Cartier Privé, estas son las piezas clave que definirán el año para la firma.
Cartier Privé: décimo aniversario de un encuentro para coleccionistas
La colección Cartier Privé, dedicada a reinterpretar las formas más exclusivas del patrimonio de la marca, celebra su 10.º aniversario con un tríptico excepcional en platino. El hilo conductor de esta edición es la combinación de platino y color burdeos, presente en las correas, los calcos de la esfera y el cabujón de rubí de la corona.
- Tortue Chronograph Monopoussoir. Una de las piezas más técnicas, inspirada en un modelo de 1998. Está equipado con el calibre 1928 MC, el cronógrafo más fino de la maison con solo 4,30 mm de grosor, que integra todas las funciones en un único pulsador en la corona.

- Tank Normale. Esta versión evoca un modelo de 1934 e incluye un brazalete de platino de siete hileras con acabados cepillados y pulidos.

- Crash Squelette. La pieza más radical del trío, con el calibre de cuerda manual 1967 MC diseñado para adaptarse a la forma asimétrica de la caja. Sus puentes están esculpidos en forma de números romanos y martillados a mano. Se trata de una edición limitada a 150 piezas.



Adicionalmente, Cartier inaugura «La Collection», una serie que reúne formas icónicas (Tank Normale, Tank Cintrée y Cloche) en oro amarillo con esferas doradas y movimientos mecánicos de cuerda manual.

El regreso del Roadster
Tras más de dos décadas desde su lanzamiento original en 2002, el Roadster vuelve con una arquitectura renovada que enfatiza su herencia automovilística. La caja, disponible en dos tamaños, ha sido refinada para mejorar la transición con la corona ojival. Técnicamente, Cartier ha dotado a la versión grande (47 mm x 38 mm) del calibre 1847 MC, un movimiento automático de manufactura diseñado para la robustez diaria, con una hermeticidad de 10 bares (100 metros).

La versión mediana introduce el calibre 1899 MC, manteniendo un grosor de poco más de 10 mm. Ambos modelos incorporan el sistema QuickSwitch, que permite intercambiar el brazalete metálico por correas de piel de aligátor o caucho sin necesidad de herramientas, una solución técnica que subraya la naturaleza polivalente del modelo.

Santos-Dumont: obsidiana dorada y herencia dandi
Cartier continúa explorando la herencia de Alberto Santos-Dumont con una pieza que destaca por su esfera de obsidiana dorada de México. Esta roca volcánica, de apenas 0,3 mm de grosor, ofrece reflejos iridiscentes únicos en cada unidad.


Un elemento destacado es el nuevo brazalete de metal flexible en oro amarillo, inspirado en diseños de los años 20. Compuesto por 394 eslabones de solo 1,15 mm de grosor, ofrece una sensación táctil similar a la seda. El reloj late al ritmo del calibre de cuerda manual 430 MC.
Baignoire y Myst de Cartier
La frontera entre la joyería y la relojería se desdibuja en las colecciones de forma de este año:
- Baignoire Clou de Paris. La icónica forma ovalada se adorna íntegramente con el motivo clou de Paris en el brazalete, la caja y la esfera. Existe una versión «extraordinaria» que combina este motivo con un engaste nieve de 100 diamantes en la esfera y un engaste invertido en la caja.

- Myst de Cartier. Un reloj escultura con una construcción elástica y articulada sin cierre que parece un brazalete de perlas. Destaca la versión en oro amarillo con laca negra aplicada a mano y diamantes, inspirada en diseños de Jeanne Toussaint de los años 30.



Tortue: rediseño y Métiers d’Art
El reloj Tortue se reintegra en la colección regular con proporciones más redondeadas y generosas. Entre sus nuevos detalles estéticos, la clásica minutería de ferrocarril ha sido sustituida por una línea de puntos, homenajeando a un modelo de 1922.

La cumbre artística llega con el Tortue Panthère Métiers d’Art, una edición limitada de 100 piezas por versión (oro blanco u oro amarillo). Utiliza la técnica del esmalte excavado (champlevé) para representar a una pantera que parece observar a través de una cortina de lluvia. Se requieren 80 horas para el esmaltado de la esfera y 50 horas para el de la caja.



Cartier ha demostrado en 2026 que su estrategia no se basa únicamente en el diseño estético, sino en la coherencia técnica. El uso de calibres ultraplanos (1928 MC), la implementación de sistemas de intercambio rápido y la investigación en materiales lapidarios y textiles metálicos sitúan a la maison en una posición de vanguardia. La reducción de espesores en complicaciones como el cronógrafo monopulsador confirma que la búsqueda de la elegancia en Cartier es, fundamentalmente, una cuestión de ingeniería.


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