Ressence nació con una idea clara por parte de su fundador, Benoît Mintiens: aplicar su filosofía de diseño «la forma sigue a la función» en el sector de la relojería. Durante los últimos 16 años han ido encontrando su lenguaje de diseño y conformando su catálogo, con una línea clara entre lo que es y no es Ressence, consiguiendo crear un fuerte ADN. En esta entrega, hablamos en profundidad con su fundador, Benoît, principalmente sobre el universo de la marca. Nos responde a preguntas como: ¿qué es Ressence?, ¿qué influencia tiene la ciudad de Amberes? y muchas otras. Os animo a ver el vídeo en nuestro canal, mientras que aquí recojo algunas de las ideas principales de lo hablado con él.
La ciudad de Amberes juega un gran papel en la identidad de la marca. De allí es su fundador y allí están basados. El símbolo de la ciudad, una palma de mano, es también la base del logotipo de Ressence. Además, el hecho de estar en Bélgica y no en Suiza es también algo relevante: son una marca que trabaja y mira a la industria desde fuera. Uno de los aspectos que más valoro de Ressence es su capacidad para no «contaminarse» con el resto de tendencias o manerismos de la industria relojera. Tienen su propio ADN y crecen y evolucionan aferrados a él. No hacen «lo que se espera» de una marca de relojes. Hacen lo que tienen que hacer para que Ressence mantenga su identidad.

¿Cuáles son los elementos que configuran el ADN Ressence?
En general, todo se podría resumir en que la forma sigue a la función, no al revés. La mayoría de elementos técnicos o de diseño que diferencian a Ressence emanan de esta máxima. La ausencia de corona, por ejemplo, que es uno de los elementos más característicos de la marca, viene de una percepción de la corona convencional como un dispositivo totalmente anticuado y no óptimo funcionalmente. A ojos de Ressence, un elemento que solamente utilizas con el reloj fuera de tu muñeca no debería estar constantemente a la vista. Otro ejemplo es la ausencia de agujas convencionales. Este fue uno de los puntos que, cuando comencé a indagar sobre la marca, me hizo tener un momento de «clic» en cuanto a entender la filosofía de la firma.

La lectura de la hora a través de manecillas es una de las grandes tradiciones globales que no está respaldada por la literatura científica. En ocasiones, se establecen convenciones de una forma tan profunda que falta alguien que se las cuestione –para eso está Ressence–. Tras desarrollar un lenguaje de diseño basado en su sistema ROCS –que veremos en profundidad a lo largo del año–, fueron sujeto de un estudio empírico sobre la eficiencia del sistema de manecillas emparejado con nuestra forma natural de utilizar la vista como humanos. Pues resulta que no solamente el sistema de manecillas tuvo un resultado pobre, sino que el sistema desarrollado por Ressence probó ser más efectivo y «natural».


Además de estas historias singulares, hay variedad de rasgos que hacen de un reloj un Ressence. En el plano de la cantidad de elementos en un diseño, la marca se posiciona en el lado minimalista y funcional, escogiendo incluso sus tipografías para optimizar la legibilidad –la de verdad–. En conclusión con el mantra «la forma sigue a la función», se encuentra una pregunta que a Benoît le encanta recibir. Es un globo sacado al límite que espera un winner como agua de mayo. Si paseando por Amberes le preguntáis: «¿quién es tu mayor competidor?», probablemente os sonreirá, os preguntará quién os lo ha dicho y os responderá que, ante todo pronóstico, no es ninguna otra marca de relojes, sino nuestros teléfonos.

Ressence quiere luchar contra el gesto de sacar nuestro teléfono del bolsillo cuando se quiera saber la hora, abanderando el gesto de mirar a la muñeca. Quiere que sea un gesto tan natural en sus relojes que sea algo inconsciente. Quieres saber la hora, te miras la muñeca. Simple, ¿verdad? Pues parece que la gran mayoría de marcas están librando una guerra civil en vez de enfocarse en la guerra más grande.


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