Que Breitling y Aston Martin hacen buena pareja no es ninguna novedad a estas alturas. Sin embargo, para su último lanzamiento, han decidido dejar a un lado los monoplazas modernos de la Fórmula 1 y los circuitos de vanguardia para tocarle la fibra a los más puristas. El resultado es el nuevo Breitling Top Time B01 Chronograph 41 Tribute to Aston Martin DB5, una trilogía en edición limitada que no solo celebra la mecánica de precisión, sino el nacimiento de dos iconos absolutos del diseño industrial que compartieron plano en la gran pantalla.

Un vínculo forjado en la época dorada de James Bond
Para entender este reloj, hay que viajar en el tiempo hasta 1963. Ese año, Aston Martin lanzaba el DB5, el gran turismo definitivo que combinaba la elegancia de la carrocería italiana Touring Superleggera con la fuerza de la ingeniería británica. Casi al mismo tiempo, Willy Breitling rompía los moldes de la relojería tradicional con el Top Time, un cronógrafo de líneas limpias pensado para una generación joven que buscaba algo más que un simple instrumento de medición.


El destino (y el cine) hizo que ambos mundos colisionaran de forma magistral en 1965, durante el rodaje de Operación Trueno (Thunderball). En la gran pantalla, Sean Connery no solo conducía el legendario DB5, sino que lucía en su muñeca un Breitling Top Time ref. 2002 modificado por la división Q con un contador Geiger. Ese es el espíritu que Breitling rescata hoy.
Del salpicadero a la muñeca: un diseño con alma de coche clásico
En la muñeca, los 41 mm de diámetro y los 13,80 mm de grosor de esta caja con forma de cojín se asientan de maravilla. Respeta las proporciones vintage del modelo original, pero con la contundencia que buscamos hoy en día. Además, los pulsadores del cronógrafo en forma de seta son un guiño a los cronos deportivos de mediados del siglo pasado. Pero el verdadero espectáculo empieza cuando miras la esfera de cerca. Breitling ha metido literalmente el habitáculo del DB5 dentro del reloj:
- El rehaut de madera real: el anillo interior que aloja la escala taquimétrica está elaborado en madera auténtica, emulando la calidez del mítico volante de tres radios del deportivo británico. Un detalle espectacular que rompe con la frialdad del metal.
- Las subesferas «squircle»: los contadores de minutos y segundos adoptan esa icónica transición geométrica entre el círculo y el cuadrado, calcando los instrumentos analógicos del salpicadero del coche.
- La correa con pátina artesanal: la piel de becerro marrón ha recibido un tratamiento de degradado hecho a mano que imita a la perfección el desgaste noble y los matices de la tapicería de cuero original del vehículo.
Tres ejecuciones para tres perfiles de coleccionista
La marca ha estructurado este lanzamiento en tres versiones muy bien diferenciadas, jugando con los materiales para ofrecer escalones de exclusividad muy claros.


El purista: acero inoxidable y esfera plateada
Es la interpretación más fiel al espíritu original de los años 60. La caja de acero pulido y cepillado combina con una esfera plateada con acabado sunray que contrasta de forma limpia con las subesferas en negro absoluto. Una pieza atemporal limitada a 1022 ejemplares.


El toque «Stealth Wealth»: acero, platino y laca negra
Aquí subimos el listón. Aunque el cuerpo de la caja se mantiene en acero, el bisel fijo está fabricado en platino, aportando ese brillo grisáceo, denso y profundo tan característico de este metal precioso. La esfera es de un negro lacado de alto brillo que hace resaltar el anillo perimetral de madera. Solo se fabricarán 315 unidades y, como extra, el rotor texturizado que se ve en la trasera es de oro macizo.


La joya de la corona: oro rojo y esfera de ónix natural
La expresión más elevada de la colección. Por primera vez en su historia, Breitling utiliza una esfera de ónix natural tallado. El negro de este mineral tiene una profundidad orgánica y un brillo vítreo imposibles de replicar con laca industrial. Todo ello enmarcado en una caja de oro rojo de 18 quilates 5N con los perfiles de las subesferas dorados a juego. Una obra de arte numerada individualmente a tan solo 250 piezas.


Un motor a la altura de la leyenda: el calibre 01
A nivel mecánico, el reloj no se queda atrás. Dentro late el calibre de manufactura Breitling 01 (B01), un movimiento de cronógrafo automático integrado que es una auténtica roca.


Lo que más vas a disfrutar en el día a día es su tacto. Gracias a su arquitectura con rueda de pilares y embrague vertical, cuando pulsas el botón de arranque, la aguja trotadora de los segundos del cronógrafo inicia su marcha de manera instantánea, sin el más mínimo salto o vacilación. Es pura precisión mecánica a una frecuencia de 28.800 alternancias por hora (4 Hz).
Además, cuenta con 70 horas de reserva de marcha, lo que lo convierte en el clásico reloj «weekend-proof» (te lo quitas el viernes, te lo pones el lunes y sigue en hora). Todo el conjunto viene con la certificación oficial de cronómetro del COSC, garantizando desviaciones de apenas -4 a +6 segundos por día.
Si le das la vuelta, el fondo de zafiro transparente te permite contemplar los puentes decorados con côtes de Genève y el rotor calado, personalizado específicamente para esta edición con las icónicas alas de Aston Martin. Una auténtica delicia visual.


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