Imagina ganar una de las carreras más importantes del mundo y, en lugar de celebrarlo con champán, hacerlo bebiendo leche y besando una franja de ladrillos. Suena casi absurdo, pero precisamente ahí reside parte de la magia de la Indy 500: no es solo una carrera de coches, sino un capítulo fundamental de la historia del motor americana que cuenta con sus propios rituales y símbolos.
TAG Heuer acaba de presentar el Formula 1 Solargraph x Indy 500, una edición limitada que, a primera vista, puede parecer simplemente otra colaboración deportiva dentro de la colección Formula 1. Sin embargo, creo que aquí hay algo un poco más interesante. No porque el reloj revolucione por completo las reglas del juego (ya que no lo hace), sino porque rescata una relación histórica entre TAG Heuer, Indianápolis y el cronometraje de precisión que viene de lejos. La marca es la encargada de cronometrar la Indy 500 desde 2004, pero la conexión de la firma relojera con el circuito se remonta hasta bastante antes, concretamente a los años sesenta.
¿Qué hace tan especial a la Indy 500 y sus rituales?
La Indianapolis 500 se celebró por primera vez en 1911 y, desde entonces, se ha consolidado como una de las carreras más importantes del automovilismo. ¿Por qué? No es por su circuito en sí, con una distancia total de algo más de 800 kilómetros sobre un trazado ovalado donde hay que dar 200 vueltas. Aunque suene a mucho, no es una carrera especialmente larga si la comparamos con las 24 Horas de Le Mans, pero respondiendo a por qué es una de las más relevantes, podríamos decir que conserva algo que pocas pruebas mantienen: una identidad ritual muy marcada.
Uno de esos rituales es el de la leche. Louis Meyer, ganador de la carrera, afirmó haber bebido leche en Indianápolis en 1933, aunque la propia historia oficial del circuito reconoce que no hay constancia fotográfica de aquel momento y que la tradición no fue inmediata ni continua desde entonces. Hoy, ver al ganador beber leche en el Victory Lane es una de esas imágenes que definen la carrera.
El otro gran símbolo son los ladrillos. El Indianapolis Motor Speedway fue repavimentado con 3,2 millones de ladrillos a finales de 1909, y aunque el circuito terminó cubriéndose de asfalto, se conservó una franja en la línea de salida y meta: el famoso Yard of Bricks. De ahí viene la tradición de besar los ladrillos, iniciada por Dale Jarrett y Todd Parrott tras ganar en 1996.

Y esto es lo que hace que la Indy sea tan interesante para TAG Heuer. La Fórmula 1 moderna le permite hablar de velocidad y tecnología, pero Indianápolis le permite hablar de otra cosa: la resistencia y los rituales que se cargan de significado con el paso de los años.
Especificaciones técnicas del TAG Heuer Formula 1 Solargraph x Indy 500
Centrándonos ya en el reloj, el TAG Heuer Formula 1 Solargraph x Indy 500 parte de una caja de 38 mm en acero inoxidable arenado, con una estética bastante cercana a los Formula 1 Solargraph actuales. Monta el calibre TH50-00, un movimiento de cuarzo solar alimentado por luz, con hasta 10 meses de autonomía a plena carga y una vida estimada de batería de hasta 15 años, según la propia marca.
La esfera es de color negro con detalles en marrón u ocre y el logotipo de la Indy 500 en la zona inferior. La caja mantiene 100 metros de hermeticidad, característica a la que yo le doy bastante importancia.

Análisis de diseño: ¿acero o materiales ligeros?
He de reconocer que aquí tengo sentimientos un poco encontrados. Por un lado, tiene sentido utilizar el Formula 1 Solargraph como base y, además, el movimiento solar encaja muy bien con un reloj de uso diario. Por otro lado, también me habría gustado verlo en una caja más cercana a ese universo plástico o de materiales ligeros que tan bien conecta con los Formula 1 históricos.

Pero no se puede tener todo y creo que, a pesar de mis gustos, quizá esa decisión sea más acertada que la mía. Al hacerlo en acero, TAG Heuer parece buscar un punto más serio: menos de «juguete» y más de reloj conmemorativo. Vamos, es probablemente más fácil de vender a un público general.
Tradición e historia: el vínculo de Heuer con la Indy 500
Sin embargo, si pensamos en el concepto de edición limitada, si alguien no está muy metido en la historia de TAG Heuer, puede ver este reloj y pensar: «otra edición limitada con logo en la esfera». Y en parte no le faltaría razón; el mercado está a reventar de colaboraciones donde, a mi parecer, la mayoría son superficiales.
Pero en este caso no es así. Si miramos atrás, TAG Heuer ha lanzado numerosas ediciones especiales dedicadas a la Indy 500 desde 2004, muchas de ellas dentro de la familia Formula 1. Incluso antes de esa etapa moderna ya existían piezas Heuer vinculadas al Indianapolis Motor Speedway en los años sesenta, entre las que destacan el Carrera 3147 de 1965 y el Autavia 3646 de 1968.


¿Quieres saber un poco más sobre estos relojes? Échale un ojo a nuestro vídeo de YouTube, donde te lo cuento con más detalle.
Edición limitada a 1100 unidades: ¿es una producción excesiva?
Volviendo al reloj, tenemos que abordar otro punto de las colaboraciones: la tendencia a limitarlas a un gran número de unidades, algo que a veces choca con el propio concepto de exclusividad.
En este caso, se han lanzado 1100 relojes, una cifra que a primera vista puede parecer elevada. Pero si pensamos en la dimensión real de la Indy 500, quizá no lo sea tanto. El circuito tiene capacidad para unos 350.000 asistentes y desde 2016 se han llenado las localidades; además, la retransmisión alcanzó alrededor de 7 millones de espectadores solo en Estados Unidos.

Es decir, no estamos hablando de una carrera de nicho para cuatro aficionados; por ello, aunque como edición limitada son muchas unidades, la estrategia de generar escasez está bien ejecutada.
Conclusión: ¿vale la pena el TAG Heuer Indy 500?
Como conclusión, ¿es este TAG Heuer Formula 1 Solargraph x Indy 500 una pieza imprescindible? Probablemente no para todo el mundo. ¿Es una colaboración sin más? Pues creo que tampoco, pero la realidad es que, sin su contexto completo, puede convertirse en una pieza más que pasa desapercibida por el catálogo.


Deja una respuesta