En 2015, Tudor presentó en Baselworld uno de esos relojes que, vistos con perspectiva, probablemente tuvieron más importancia de la que el mercado inicialmente le dio. Este era el North Flag y, aunque estéticamente podría parecer simplemente una propuesta distinta dentro del catálogo (con base en un modelo histórico de la marca), escondía algo bastante relevante: era el primer reloj de la marca que montaba un calibre manufactura y el único con reserva de marcha. Ahora, la marca lo recupera como Tudor Northflag, convertido en GMT.

Por entonces, Tudor llevaba varios años construyendo su nueva identidad, apoyándose en referencias históricas y, sobre todo, haciendo palanca con la colección Black Bay, que había empezado a definir la nueva etapa de la compañía. Pero el North Flag hizo algo diferente. Abandonó esa estética que venían trabajando con los relojes de buceo de los años cincuenta y sesenta para apoyarse en la del Ranger II de los años setenta. Por ello, contaba con una caja más angular, un brazalete integrado y, además, le incluyeron un fondo de zafiro para mostrar su primer calibre manufactura.
A mi parecer, era demasiado pronto y estaban casi repitiendo el conflicto de diseño que la marca había acusado a inicios de los años 2000. Es por ello que el reloj pasó un poco sin pena ni gloria por el catálogo hasta desaparecer en 2021. Incluso su salida fue silenciosa: nadie se quejó ni puso el grito en el cielo. Y, durante un tiempo, pareció uno de esos experimentos que quedan como una curiosidad dentro de la historia reciente de la firma.
Hasta ahora, porque acaban de recuperarlo, aunque no tal cual estaba: ya no se llama North Flag, sino Northflag, escrito en una sola palabra. Esta vez vuelve convertido en GMT y sin la reserva de marcha, pero manteniendo su estética en código de colores, arquitectura y numerales.

El origen estético: la inspiración del Ranger II de los años setenta
Pero antes de seguir, vamos a centrarnos en su origen para entenderlo todo un poco mejor. El Ranger II de los años setenta no es uno de los Tudor históricos más conocidos, pero si eres de los aficionados hooligans de la marca, probablemente en algún momento has tonteado con la posibilidad de hacerte con uno (mientras escribo esto, lo estoy pensando).
El Ranger II tenía una caja de formas marcadas, biseles con variantes exclusivas de este modelo, brazalete integrado y una estética mucho más propia del lenguaje de los relojes deportivos de aquella década. Era menos conservador que otros Tudor y también bastante más difícil de encajar dentro de la imagen que hoy tenemos de la firma.


Supongo que esa es también una de las razones por las que, con el tiempo, ha terminado generando cierta simpatía entre los aficionados. No porque fuese perfecto, sino porque era raro, y los relojes raros dentro de marcas muy grandes suelen envejecer de una manera curiosa.
Cuando apareció el North Flag, Tudor recuperó muchos de esos elementos, pero el modelo de base no era lo suficientemente conocido; y es que, mientras el Black Bay construía una imagen fácilmente reconocible alrededor de la historia de la marca, el North Flag parecía preguntarse cómo podía ser ese reloj un Tudor contemporáneo sin depender tanto del pasado.
Proporciones y dimensiones de la caja del Tudor Northflag
Ahora que ya tenemos una idea de dónde viene el reloj, podemos centrarnos en este nuevo Tudor Northflag, que, aunque se podría decir que vuelve, no es exactamente como lo recordábamos.
La caja conserva los 40 mm de diámetro, aunque Tudor ha refinado las proporciones. El grosor baja hasta los 12,7 mm frente a los más de 13 mm del modelo previo, y la longitud de asa a asa (lug-to-lug) pasa de unos 50 mm a 48,8 mm.
Reducir algo más de un milímetro el lug-to-lug y adelgazar ligeramente la caja debería hacer que el reloj resulte bastante más compacto, especialmente teniendo en cuenta que el diseño integrado puede hacer que determinados modelos parezcan mayores de lo que indican sus 40 mm. Sobre el papel puede parecer una diferencia pequeña, pero quizá en la muñeca no lo sea tanto. La forma en que Tudor trabaja las medidas es peculiar; si no, mirad el Black Bay 54 con sus 37 mm.
Y aunque estos cambios son pequeños y otros aspectos se mantienen, como la resistencia al agua de 100 metros o el cristal de zafiro también en el fondo, sí que ha tocado decirle adiós a la reserva de marcha.
De la reserva de marcha a la complicación GMT: ¿acierto o renuncia?
Por ello, el cambio más importante aparece en la esfera al incluir la función GMT mediante una aguja adicional amarilla; por tanto, su gama cromática se mantiene.

Aunque, hablando con otros aficionados, me ha parecido entender que para el público Tudor ha tomado una decisión bastante lógica, sigo prefiriendo la reserva de marcha.
Este era probablemente uno de los elementos más característicos del antiguo North Flag y se podría haber quedado en el nuevo como parte de la identidad del modelo, ya que le daba aún más personalidad visual combinándose con su caja y brazalete. Actualmente hay otros cuatro relojes con la función GMT y, aunque la idea de esta complicación encaja con la exploración y el viaje que se busca en el Tudor Northflag, no hay otro reloj con reserva de marcha en el catálogo.

Como con casi cada lanzamiento de la marca, estoy deseando ver este nuevo reloj en persona para comprobar realmente qué sensación da en muñeca o si, con esta nueva esfera algo más cargada que la original, esos índices realizados en bloque de Super-LumiNova van a ayudar a que no se vea asfixiada.

Una alternativa diferente dentro de Tudor
Creo que va a resultar difícil que el Tudor Northflag compita en popularidad con el Black Bay y no creo que sea algo que busque la marca; pero me gusta mucho que, como aficionado a Tudor, habiendo construido durante años buena parte de su identidad contemporánea alrededor de los relojes de buceo y las referencias históricas, la firma continúe moviéndose dentro de un universo reconocible aun cambiando el concepto.
Por ello, si buscas «el Tudor», quizá no te cuadre; pero si tratas de hacerte con algo diferente y con valor histórico, puede ser una buena opción. Puedes consultar la gama completa en la colección de relojes Tudor en su web.


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