La exhibición Patek Philippe Watch Art, iniciativa itinerante inaugurada en Dubái en 2012 —y continuada de forma sucesiva en Múnich (2013), Londres (2015), Nueva York (2017), Singapur (2019) y Tokio (2023)—, recala en Milán para su séptima edición. Concebida como una inmersión integral en el ecosistema técnico e histórico de la última gran manufactura ginebrina independiente en manos familiares, la muestra abrió sus puertas al público el 2 de octubre y estará hasta el día 18 de octubre en el emblemático Palazzo delle Scintille, reconvertido en el complejo CityOval.

La elección de la capital lombarda no es fortuita ni obedece a un mero criterio geográfico. Italia ha ejercido durante el siglo XX un papel determinante como árbitro de gusto, canon estético y cuna de la investigación cronométrica moderna; su comunidad de especialistas y marchantes estructuró los cimientos del coleccionismo contemporáneo y el aprecio sistemático por las referencias históricas de Ginebra. Este evento en el sur de Europa conecta de manera orgánica con las recientes iniciativas de consolidación de la manufactura en el entorno mediterráneo, entre las que destaca la inauguración de su boutique monomarca en Barcelona, afianzando el compromiso de la firma con el coleccionista del continente.
Geometría radial: el Atrio y la réplica de la Rue du Rhône
El rasgo distintivo de esta edición frente a las precedentes radica en su morfología espacial. Abandonando la habitual retícula ortogonal de pasillos y salas rectangulares, el montaje milanés se desenvuelve en una planta concéntrica que aprovecha la monumentalidad curvilínea de CityOval, superando por primera vez los 2900 metros cuadrados de superficie expositiva.
El centro gravitacional de la instalación es el denominado Atrio, una plaza circular dominada por una escultura de cristal de nueve metros de altura. La estructura reinterpreta en clave geométrica el penacho hídrico del Jet d’Eau del lago Lemán, actuando como recordatorio identitario del origen ginebrino de la casa. Desde este punto focal, el visitante accede radialmente a las diferentes áreas temáticas dispuestas en anillo.

Entre ellas destaca la recreación fidedigna de los salones históricos de la Rue du Rhône. La Sala Napoleón reproduce al milímetro las maderas nobles, el mobiliario y la perspectiva visual de la planta noble del edificio ginebrino. De forma paralela, la sala dedicada a la colección actual reúne 152 referencias de la producción contemporánea de Patek Philippe. Este conjunto posee un valor excepcional para el analista técnico: permite estudiar en un mismo plano visual piezas de gran complicación —calendarios perpetuos con repetición de minutos, cronógrafos ratrapante monopulsador y desarrollos astronómicos con tourbillon— cuya concurrencia simultánea en los escaparates de la distribución comercial ordinaria es prácticamente inexistente.
Del fondo museográfico a la apertura de la sala «Archives»
El componente patrimonial se articula a través del Patek Philippe Museum, que ha trasladado desde Ginebra una selección de 84 piezas de máxima relevancia cronométrica. El conjunto se divide en dos bloques fundamentales: 35 ejemplares pertenecientes a la colección antigua que ilustran el desarrollo de la relojería portátil europea entre el siglo XVI y principios del XIX, y 49 guardatiempos que jalonan la trayectoria de la firma desde su fundación en 1839.
El recorrido histórico se complementa con la sección «Historical Owners», donde reposan guardatiempos vinculados a figuras de la realeza, jerarcas vaticanos y pioneros de la ciencia. En este espacio sobresalen los dos encargos más trascendentales de la micromecánica de principios del siglo XX: las piezas de bolsillo comisionadas por los magnates estadounidenses James Ward Packard y Henry Graves Jr., cuya competencia epistolar por poseer el reloj más complejo del mundo catalizó el dominio de las complicaciones mecánicas acopladas.


No obstante, el verdadero núcleo de interés académico en Milán es la inauguración de una sala inédita en la cronología de estas exposiciones: «Archives». A lo largo de 39 vitrinas técnicas y paneles documentales, la manufactura expone por primera vez al público legajos notariales, correspondencia fundacional, libros de registro de venta manuscritos que garantizan la trazabilidad centenaria de cada calibre y patentes de invención históricas, entre las que figuran el mecanismo de remontuar por la corona de 1845 y los desarrollos del regulador micrométrico de precisión.

Acústica mecánica, calibres de manufactura y oficios artísticos
La dimensión puramente técnica y constructiva ocupa un protagonismo central en el perímetro exterior. La sala de «Grandes Complicaciones» y el espacio contiguo «Master of Sound» descomponen los secretos de la sonería, una de las disciplinas donde Patek Philippe ejerce una autoridad indiscutida. En ellos se analizan desde la metalurgia y tensión de los timbres catedralicios hasta el funcionamiento de los reguladores centrífugos de inercia, diseñados para suprimir el zumbido de fondo y pautar con precisión matemática los intervalos acústicos de las horas, los cuartos y los minutos.

El área de manufactura profundiza en la transformación física de la materia prima. Acompañada por demostraciones en vivo de maestros relojeros, el espacio alberga una plataforma con vitrinas circulares continuas donde se exponen 53 movimientos de manufactura desarrollados íntegramente por la casa. Esta disposición permite inspeccionar con lupa de aumento los criterios de acabado manual exigidos por el Sello Patek Philippe: el biselado y pulido de cantos (anglage), el acabado en espejo de las básculas y martillos de repetición, las côtes de Genève y el perlado fino de las platinas.
Continuidad dinástica: la transición institucional de los Stern
En el plano institucional, la cita selló un hito en la gobernanza de Patek Philippe. La inauguración oficial, encabezada por el presidente de la manufactura, Thierry Stern, contó con la presencia activa de su hijo mayor, Adrien Stern. Este hecho formaliza de manera pública su integración directiva y operativa al frente de la compañía, garantizando la independencia accionarial y la continuidad generacional de la familia Stern al timón de la firma.
Italia, cifrada en oro, esmalte y engranajes
En el capítulo de novedades, Milán ha servido de plataforma para un despliegue de producto especialmente denso, que se abre con un gesto inesperado: el estreno de Gondolo Ladies First, una nueva colección femenina que recoge el testigo del Ladies First Chronograph de 2009. Sus seis referencias comparten una caja cojín de inspiración Art Déco de 31 x 34,8 mm, con aristas suavizadas y asas articuladas, y el calibre de cuarzo E15, elegido para preservar un perfil especialmente fino y una mayor facilidad de uso, sin renunciar al nivel de acabado que la manufactura aplica a sus calibres mecánicos. La primera familia, de corte más clásico, la forman la 7043G-001 en oro blanco con esfera opalina azul grisáceo, la 7043R-001 en oro rosa con esfera castaña y la 7043GR-001, que combina ambos oros con una esfera plateada. En las tres, el motivo de ondas concéntricas queda enmarcado por un realce engastado con 108 diamantes que dibuja un pequeño anfiteatro.
La segunda familia, bautizada Joaillerie, traslada el concepto al terreno de la alta joyería: esfera, caja y asas se cubren de 687 diamantes talla brillante, y el color se concentra en los doce índices de talla trapecio y en la correa de aligátor a juego. La 7043/250G-001, en oro blanco, apuesta por los topacios azules; la 7043/250R-001, en oro rosa, por las tsavoritas verdes, y la 7043/250GR-001, en ambos oros, por las amatistas violetas.






En el registro técnico, el gran protagonista es la referencia 5978P-010, que asocia por primera vez el cronógrafo de la familia CH 29-535 a un calendario perpetuo instantáneo y prolonga así la estirpe inaugurada por la 1518 en 1941. El nuevo calibre manual CH 29-535 PS QI, de 500 componentes y 4 Hz de frecuencia, incorpora además fases lunares y ofrece entre 55 y 65 horas de reserva de marcha. Su singularidad reside en el salto: la energía se acumula durante horas para que día, fecha, mes y ciclo bisiesto avancen de forma simultánea en apenas 30 milisegundos. Se aloja en una caja de platino de 42 x 14,24 mm, con esfera azul soleil degradada hacia el negro, indicaciones del calendario en italiano y acentos rojos para el cronógrafo, y se limita a 120 ejemplares.

La 5978P encabeza un conjunto de siete ediciones limitadas reservadas al mercado italiano, tres de las cuales —en oro blanco, de 38 mm y con un motivo de carbono en relieve sobre la esfera lacada— componen una lectura velada de la tricolor. El rojo corresponde a la 7047G-010, una repetición de minutos de aire inesperadamente deportivo, animada por el calibre automático R 27 PS, de apenas 5,05 mm de grosor, y producida en solo cinco unidades. El verde viste la 7147G-010, un calendario perpetuo con fases lunares que confía su contención volumétrica al calibre automático ultraplano 240 Q, de 3,88 mm, en una serie limitada a 100 ejemplares. El blanco, por último, llega con la 7007G-010, un Calatrava con fecha y segundero central impulsado por el calibre automático 26-330 S C, del que se fabricarán 200 unidades.

Ese mismo calibre late en el Aquanaut 5167A-014, la única pieza de acero del conjunto: esfera azul soleil degradada hacia el negro con el característico relieve Aquanaut, minutería roja y correa integrada azul noche. Limitado a 250 ejemplares, en la práctica serán 249, ya que Thierry Stern se ha reservado uno.


Cierran la serie las referencias 5531G-012 y 5531G-013, dos worldtimer con repetición de minutos en oro blanco de 40,2 mm, con caja guillochada a mano en clous de Paris y calibre automático R 27 HU. Sus esferas de esmalte grand feu cloisonné trazan el plano del centro de Milán, de día en la primera y de noche en la segunda; los 24 husos horarios aparecen rotulados en italiano, con Milano destacado en rojo, y la repetición hace sonar siempre la hora local del huso seleccionado. Cada versión se limita a cinco ejemplares.

Completan la propuesta 25 creaciones de alta artesanía —seis relojes de sobremesa Dôme, otro de sobremesa, cuatro de bolsillo y catorce de pulsera— que recorren la geografía y el patrimonio artístico italiano, de la Costa Amalfitana a los mosaicos de Rávena, con el Fiat 500 como inesperado hilo conductor. Entre ellas sobresale el reloj de bolsillo 995/151G-001 «Dante», pieza única de oro blanco de 44,1 mm que reinterpreta el retrato del poeta pintado por Botticelli hacia 1495 mediante esmaltes en 14 colores, pintura en miniatura y más de 25 cocciones a 800 °C. En total, la exposición reúne más de 500 piezas.


Después de Milán: un legado en tránsito
Tras el cierre de sus puertas el próximo 18 de octubre en Milán, la infraestructura logística y museográfica emprenderá su traslado a Asia, habiéndose confirmado la ciudad de Bangkok como la sede designada para la octava edición de este proyecto expositivo.
Del reloj de bolsillo renacentista al calibre de manufactura contemporáneo, la muestra condensa la propuesta de Patek Philippe: independencia familiar, oficio artesanal y complicaciones de referencia. La gama completa puede consultarse en la web oficial de Patek Philippe.


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