Acababa de iniciarse el verano suizo de 1882 y el relojero Johann Adolf Hanhart estaba redactando un anuncio para publicarlo en el diario local: el Anzeiger am Rhein. En él informaba humildemente a los respetables habitantes de Diessenhofen y sus alrededores de que había comprado una tienda y trasladaba allí sus instalaciones con el fin de abrir una relojería. La tienda se encontraba situada en el número treinta y tres de la Hauptstraße, junto a las orillas del Rin. Aquí nace la historia de una marca caracterizada por sus cronógrafos, que tiene el reconocimiento de toda la comunidad relojera.
Johann A. Hanhart había nacido en Diessenhofen el once de mayo de 1856. Dos décadas más tarde, en 1902, trasladó su negocio a Schwenningen, en el sur de Alemania. En 1920 se unía a la manufactura el hijo de Johann, Wilhelm Julius Hanhart, nacido en 1902, que influyó sensiblemente en el desarrollo de la marca y en una de sus épocas más innovadoras, momento en el que se construyó su primera planta de fabricación.
Wilhelm Julius «Willy» Hanhart, amante del deporte, presentó en 1924 el primer cronómetro mecánico económico del mundo. El año anterior había participado en una competición deportiva de atletismo, para la cual los organizadores tuvieron grandes dificultades para encontrar siquiera cuatro cronómetros de diferente calidad. Estos relojes procedían entonces exclusivamente de Suiza y, en todo caso, solo estaban disponibles a precios exorbitantes, ya que básicamente solo se fabricaban relojes individuales por encargo.

El joven Willy decidió fabricar él mismo sus propios cronómetros en colaboración con un relojero con el que concibió y diseñó el primer cronómetro mecánico a un precio asequible y, con ello, pulsó el botón de inicio de la empresa que hoy en día lidera el sector de los cronómetros. Poco tiempo después, la gama de productos se amplió con relojes de bolsillo y de pulsera. A partir de 1932, tras la muerte de su padre, Willy se concentró en la fabricación de movimientos para terceros.
En el año 1934 fundó en Gütenbach una segunda fábrica, en la que se sigue fabricando la colección de cronómetros Hanhart hasta el día de hoy. Pero el año 1938 marcó el comienzo de una nueva época en la historia de la empresa, pues entró en producción en serie el primer modelo de cronógrafo Hanhart. Se trataba del Calibre 40, un cronógrafo monopulsante que pronto se consagraría como el superventas de la compañía. A este le siguieron los legendarios cronógrafos de piloto calibre 41 y TachyTele, con un botón pintado de rojo para evitar su puesta a cero involuntaria.

Existe una leyenda que dice que ese botón rojo fue pintado con laca de uñas por la mujer de uno de los pilotos alemanes para que, en cada misión, le trajera buena suerte, se acordara de ella y fuera más fácil poder ver el botón de puesta a cero del cronógrafo durante los combates. Cierto o no, fue adoptado por la marca hasta nuestros días, habiéndose convertido en la imagen de los cronógrafos de piloto de la marca. Durante muchos años, los relojes se vendían con un bote de laca de uñas roja.
En la Segunda Guerra Mundial, los pilotos y oficiales navales alemanes llevaban cronógrafos Hanhart que eran capaces de soportar las pruebas más duras del combate aéreo y naval. Debido al conflicto mundial, Hanhart se vio obligada a detener la fabricación de cronógrafos, al igual que les ocurrió a otras marcas como A. Lange & Söhne, para suministrar material militar a las tropas alemanas. Ante la situación en la que se encontraba la marca, Willy Hanhart decidió huir a la neutral Suiza y no regresó a Alemania hasta 1949. En esos dos años, adquirió sus primeras máquinas a cambio de relojes de pulsera y sus empleados recuperaron movimientos, así como pequeñas máquinas y herramientas, de escondites seguros.
Hanhart, en los inicios de los años cincuenta, recibió el encargo de Francia de fabricar el cronógrafo Admiral, especialmente diseñado para médicos y oficiales militares. Hanhart se concentró cada vez más en la fabricación de cronómetros mecánicos y, al mismo tiempo, introdujo en el mercado una variedad de productos innovadores, como temporizadores automáticos y el reloj de pulsera con alarma Sans Souci.

En 1952 se reconstruyó la sede de la empresa en Schwenningen. Ese mismo año, Hanhart participó por primera vez en la Feria de Relojería Suiza, conocida como la ya desaparecida Baselworld.

El calibre Hanhart 42 flyback de cuerda manual se introdujo en 1957 y fue una evolución de los calibres 40 y 41. Los modelos 417 E con carcasa de latón cromado mate y el 417 ES flyback con caja de acero inoxidable se fabricaron entre 1953 y 1962, originalmente diseñados para la Luftwaffe de la Bundeswehr alemana, por lo que los coleccionistas y amantes de la relojería los denominan «Bundeswehr Chronograph». El 417 ES probablemente sea el modelo más icónico y reconocido de la manufactura.

Hanhart fue una de las marcas que más influyó en el diseño de relojes de piloto. Así, el diseño del Fliegerchrono de Hanhart inició el camino que muchos otros fabricantes siguieron para sus cronógrafos militares y de aviación, como Vixa, Breguet con su Type 20 o también Breitling con el AVI.
Un dato que probablemente la mayoría de vosotros conoceréis por imágenes que todos hemos visto es que el Hanhart 417 ES fue quizá el modelo favorito de uno de los más grandes y reconocidos actores, Steve McQueen, apasionado del motor y de los relojes. El «ES» del modelo 417 procede de la utilización de acero inoxidable en su caja («Edelstahl» en alemán). McQueen casi siempre llevaba su 417 ES con una correa de estilo bund.
Steve McQueen siempre se ha asociado con tres relojes: el icónico TAG Heuer Monaco 1133 B, que estuvo en su muñeca durante la película de 1971 Le Mans; el Rolex 5512 Submariner con el que fue fotografiado en varias ocasiones; y, por último, el Hanhart 417 ES Chronograph, un reloj que usaba en su día a día mientras conducía sus motocicletas y sin ser patrocinado por la marca.
Es un misterio cómo McQueen llegó a ser dueño de su Hanhart y el destino que tuvo tras su muerte, víctima de un cáncer, el siete de noviembre de 1980 en Ciudad Juárez. Lo que demuestra el cariño de McQueen por este modelo es que incluso lo llevó cuando fue a Alemania del Este en 1964, junto con los especialistas en carreras de motos, los hermanos Bud y Dave Ekins, Cliff Coleman y John Steen para representar a los Estados Unidos en el International Six Days Trial (ISDT), que en aquel entonces se consideraban los Juegos Olímpicos de las carreras de motocicletas. Steve McQueen fue uno de los mejores pilotos off-road americanos de esa época.
Volviendo a la historia de la marca, en 1962, después de haber equipado durante cinco años a las Fuerzas Armadas alemanas con cronógrafos de piloto, detuvo su fabricación y también la del resto de relojes de pulsera. A partir de ese año se centró en la fabricación de cronómetros debido al compromiso deportivo de Willy Hanhart. La compañía, con su modelo Amigo, se convirtió en el mayor productor de cronómetros mecánicos de Europa e incluso del mundo.
En 1972 llegó la era del reloj de cuarzo y Hanhart fundó una planta para el moldeo por inyección de plástico y desarrolló un movimiento de cuarzo que se vendió por millones. Entre sus clientes se encontraban empresas conocidas que utilizaban el movimiento en sus propios despertadores y relojes. Desgraciadamente, con posterioridad, llegaron al mercado los primeros movimientos de cuarzo baratos procedentes del Lejano Oriente y el volumen de ventas cayó sensiblemente.
En respuesta a la ofensiva del Lejano Oriente con sus cuarzos baratos, Hanhart desarrolló en 1981 un movimiento propio con un precio muy competitivo, el calibre 3305. Este entró en producción en 1982 y se vendieron nada menos que 40 millones de unidades. En 1983, el yerno de Willy Hanhart, Klaus Eble, que se había incorporado a la empresa en 1966, asumió la dirección de la manufactura.
Una vez recuperados de la crisis del cuarzo, Hanhart recurrió en los años 90 a otro de sus logros pioneros: el legendario cronógrafo de piloto Hanhart de 1939, que se presentó como una reedición del mismo en la Feria de Antigüedades de Furtwangen en agosto de 1997. Cada detalle del original, la caja y la esfera se replicaron con sumo cuidado, desde el antiguo logo de Hanhart hasta la asimetría de los pulsadores.
En 2014, Hanhart pasó a manos de un grupo de empresarios, con Simon Hall y Felix Wallner como codirectores ejecutivos al frente de la marca, tanto de los relojes de pulsera como de los cronómetros. Las dos empresas están ahora unidas bajo un mismo techo en Gütenbach, donde trabajan en torno a veinte empleados en sus históricos talleres.
Desde ese momento, sus principios se han orientado a ofrecer una máxima precisión y fiabilidad, perfecta legibilidad, funcionamiento sencillo y seguro, así como la mayor robustez posible. Aún hoy en día, la producción de cronómetros profesionales, especialmente para la industria química y militar, representa dos tercios de la producción de Hanhart; pero para ellos el futuro está en los relojes de pulsera, ya que, en términos de facturación, es al contrario.
Además, desde que se hicieron cargo de la manufactura, decidieron trabajar en un modelo de negocio centrado en el cliente final, con una producción total de unos 2000 relojes y sin grandes distribuidores, lo que les permite ofrecer una increíble ratio calidad-precio.


Deja un comentario