Siendo sincero, escribo este artículo por lo práctico que resulta. No os imagináis la cantidad de veces que me han planteado la pregunta. Como fan de la productividad y la eficiencia, dejo aquí este texto para poder hacer referencia a él la próxima vez. ¿Cuáles son los relojes más caros que existen? ¿Qué es lo que los vuelve tan costosos?
Ejemplos de relojes de más de 1 millón de euros
Me parece prudente hablaros de algunos relojes de esta cifra que me probé en 2025. En muchos de los casos, también pude pasar tiempo con el relojero o equipo a cargo de la pieza en cuestión. El precio me parece una medida banal y que está influida en gran medida por el nivel de conocimiento de la base de clientes de alto poder adquisitivo. Eso es otra historia. Sin embargo, tanto el precio como las fotografías que os enseño sirven como carta de presentación a un análisis –espero– más profundo y relevante sobre por qué estas piezas tienen tanto valor (que no necesariamente precio).
Rexhep Rexhepi Chronomètre Contemporain II (precio aproximado: 1,5 a 2 millones de euros)
Reloj clásico, sencillo pero no simple; la actual opus magnum de Rexhep. Es mucho más fácil hacer un gran reloj megacomplicado que un gran reloj de tres agujas. Sin embargo, Rexhep ha transitado «el camino del héroe» de una forma estoica, de una forma tal que su actual CCII es uno de los relojes más buscados del mundo.

F.P. Journe Grande et Petite Sonnerie, Rutenio (precio aproximado: 3 a 4 millones de euros)
La gran sonería de François-Paul Journe, a falta de saber si ejecuta una segunda versión para añadir a su legado antes de retirarse. Fabricada en acero, es una de las piezas más singulares de su catálogo. El «sonido» F.P. es una de las pocas señas de identidad no estéticas, pero altamente reconocibles de la marca.

Blancpain Double Grande Sonnerie (precio aproximado: 1,8 a 2 millones de euros)
Este es el gran proyecto de Blancpain en los últimos años. Presentado en 2025, es una gran proeza técnica con calendario perpetuo y tourbillon integrados (no de forma modular) con una doble gran sonería; es decir, una gran sonería con dos melodías seleccionables.


Veamos ahora algunos de los aspectos que convierten a ciertos relojes en verdaderas obras de arte.
La rareza
Un reloj tendrá un precio más alto si hay más gente queriendo comprarlo que piezas hay disponibles. Generalmente, esto se dispara cuando hay menos de, aproximadamente, 20 piezas. Suele ser un buen número para una edición limitada. Funciona con todo: si hay más clientes dispuestos a pagar que unidades hay para vender, el precio sube. No estoy descubriendo nada nuevo. ¿Cómo se llega al millón de euros? Cuando esta situación se genera alrededor de un producto exclusivo –pocas unidades–, con prestigio –de una marca o relojero reputado– y entre individuos de alto poder adquisitivo –grandes coleccionistas–.
La reputación de la marca
Y, siguiendo con el punto anterior, la marca tiene mucho que ver en esto. Cuando alguien decide pagar uno, dos o cinco millones de euros por algo, necesita saber qué hay detrás. La gente que paga esas cantidades está muy curtida en hacer operaciones así. No es su primer rodeo.
Por ende, tienen un gran olfato para identificar la solidez de una marca o un relojero. Entendedme bien: no hablo de que una marca les vaya a dar más o menos estatus. Hablo en ese caso de que necesitan saber cuál es el proyecto, cuál es la reputación de la marca o el relojero, su nivel de seriedad, etcétera. No es cuestión de antigüedad: puede pasar en un Patek Philippe, marca con casi 200 años, o con Rexhep o F. P. Journe, relojeros que llevan menos de 30 años en funcionamiento como marca. Es una cuestión de reputación: una vez que haga esta compra, ¿va a desaparecer la marca o el relojero?
La complejidad técnica
Muchos de los grandes coleccionistas buscan piezas excepcionales y no se fijan tanto en el dinero. Aplican ideas muy parecidas al comprador de a pie, pero con presupuesto ilimitado. ¿Qué complicaciones tiene? ¿Cómo de bien diseñado está el calibre? ¿Qué innovación tiene sobre el resto de relojes similares? Si esto respalda un precio adecuado, dejan de importar tanto 200 000 o 500 000. Todo es relativo. Aquí sí que podemos hablar del valor intrínseco de las piezas.
Esto también tiene un techo: que una marca lance un quíntuple tourbillon doble repetidor de minutos triple calendario perpetuo no asegura que lo puedan vender por 10 millones de euros. Sin embargo, si una marca con menos recorrido en altas complicaciones lanza algo singular a precio de mercado o inferior, es probable que algunos coleccionistas lo compren aunque el precio sea muy alto. Es decir: es mucho más fácil que te compren un buen repetidor de minutos a 100 000 € que un gran cronógrafo a 80 000 €, siendo de la misma marca o de marcas con una «reputación» similar.
La historia
En relojería –y esto es totalmente mi opinión– es mucho más importante ser el primero que ser el mejor. Lo hemos visto en un montón de casos. Las marcas compiten fuertemente por ser las primeras. La carrera del primer reloj en el espacio, la carrera del primer cronógrafo automático, etcétera. Pues, en el nivel de la relojería más cara, esto también se aplica: es mucho más importante (y caro) el primer reloj con gran sonería de bolsillo –de Philippe Dufour– que algunas innovaciones recientes en relojes de gran sonería. Con «más caro», me refiero a que puede costar fácilmente el doble o el triple de lo que se pueda pagar por otros de gran sonería.
Su anterior dueño
Quién lo llevó. Aquí sí que hay incontables ejemplos, y es totalmente subjetivo. No es por el reloj (aunque en algunos casos es una mezcla), sino por a quién haya pertenecido en el pasado. Veamos un par de ejemplos:
- El Rolex Daytona de Paul Newman, con la inscripción «Drive carefully, me», que se vendió por 17,7 millones de dólares en subasta.
- El F.P. Journe FFC de Francis Ford Coppola, que se vendió el año pasado por 10,7 millones de dólares.



Espero haberos respondido a la pregunta original: ¿qué hace que un reloj pueda costar más de un millón de euros?


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