Tras la reciente publicación del informe anual sobre la industria relojera suiza elaborado por Morgan Stanley y LuxeConsult, el Grupo Swatch ha tomado una medida poco habitual en el sector: la publicación de una carta abierta dirigida a la dirección del banco de inversión. En la misma, el grupo califica los datos presentados como «erróneos y cuestionables», poniendo en duda la metodología empleada para estimar el rendimiento de sus marcas.
Discrepancias en la rentabilidad y el crecimiento
Aunque las empresas que cotizan en bolsa no están obligadas a desglosar los resultados individuales de cada marca, Swatch Group ha decidido romper su habitual hermetismo para corregir puntos específicos del informe. Una de las afirmaciones más críticas de Morgan Stanley señalaba que Longines habría operado con pérdidas durante 2025. La respuesta del grupo es tajante: la marca reportó un beneficio del 16,6 % sobre las ventas netas en dicho ejercicio. En la misma línea, el gigante relojero destaca el desempeño de Tissot; mientras que el informe estimaba una contracción del 5 %, el grupo asegura que las ventas de la marca crecieron un 3 % en 2025.
Errores en el volumen y el posicionamiento de mercado
La carta también señala desviaciones significativas en las marcas de volumen del grupo, como Hamilton y Mido. Según Swatch, las unidades vendidas de Hamilton son «tres veces superiores» a las declaradas por el informe, señalando además un error sustancial en el precio medio de venta: 741 CHF reales frente a los 2.014 CHF estimados por el banco.
Respecto a Breguet, el grupo denuncia una falta de rigor matemático en el informe. Tras corregir al alza el precio medio de la marca (de 15.000 a 32.500 CHF), el informe de Morgan Stanley redujo a la mitad las unidades vendidas (de 20.000 a 7400) para mantener la misma cifra de facturación total, un ajuste que el grupo considera carente de explicación lógica.
Transparencia en una industria opaca
La respuesta de Swatch Group subraya un problema sistémico: la dificultad de auditar un mercado donde las grandes firmas son de propiedad privada. Al no existir datos públicos detallados, los analistas trabajan sobre proyecciones que, según Swatch, presentan en este último informe una desviación media del 24 % respecto a la realidad. La carta concluye cuestionando posibles conflictos de interés por parte de LuxeConsult y reafirma la solidez del grupo frente a un panorama de mercado complejo.
Además, a este inusual movimiento de protesta se ha sumado ahora Tudor. La firma ginebrina ha secundado las críticas del Swatch Group, compartiendo sus propios puntos de fricción y correcciones específicas a través del diario suizo Le Temps, lo que evidencia un malestar generalizado entre las grandes manufacturas ante las métricas publicadas este año.


Deja un comentario