No os imagináis cuántas veces pongo como ejemplo el caso de Ferdinand Berthoud cuando se habla de relanzamientos de marcas. Aunque esta no sea un «relanzamiento» como tal, su trayectoria es una que vemos frecuentemente intentada y muy pocas veces cumplida con este nivel de éxito.
¿Quién era Ferdinand Berthoud?
Ferdinand Berthoud era el relojero-mecánico del Rey y de la Marina de Francia bajo Luis XV y Luis XVI, un puesto considerado de «seguridad nacional», dada su relevancia en el éxito de las expediciones marítimas con los relojes como guía. Unos pocos segundos de desviación pueden transformarse en varios centenares de kilómetros de deriva. Berthoud estuvo en el centro de este desarrollo: fue clave en conseguir medir la longitud en el mar a través de cronómetros marinos, compitiendo directamente con relojeros como John Harrison o Pierre Le Roy. Se podría decir que sus cronómetros marinos No. 6 y No. 8 ganaron esta carrera marítima. Además de un talentoso relojero, Ferdinand Berthoud fue un gran divulgador, dejando pruebas de su legado a través de tratados y libros como el Essai sur l’horlogerie (1763), su colaboración en la Enciclopedia de Diderot y D’Alembert o su libro Histoire de la mesure du temps par les horlogers, que da nombre a la nueva colección de la marca. Fue tan respetado como relojero, científico y divulgador que su labor sobrevivió a la arrasadora Revolución Francesa.



¿Cómo resurgió la marca?
El señor Scheufele llevaba años coleccionando relojes de la familia Berthoud cuando se enteró, allá por los 2000, de que el propietario de los derechos de la marca tenía intención de relanzarla con un proyecto, quizás, inadecuado. Como apasionado de las creaciones de Ferdinand Berthoud y herederos, decidió lanzarse a comprar los derechos con el fin de truncar el flaco esfuerzo que se iba a realizar utilizando ese nombre.
Después, en 2014, conformó un pequeño equipo de «Delta Forces», perfiles hiperpreparados y formados que darían forma a este proyecto secreto. Tras mucho trabajo en la sombra –incluso para sus propios colegas dentro de Chopard–, KFS presentó la marca en París a medios, resto de familia y trabajadores. Era una interpretación de lo que Ferdinand Berthoud produciría hoy en día si estuviera al frente de una marca de relojes contemporánea.
Lo que hace especial a Ferdinand Berthoud hoy en día
El éxito de Ferdinand Berthoud es, como suele ser el caso, una combinación de factores. En primer lugar, está perfectamente integrada dentro de una gran corporación como es Chopard. Esto alivia mucha carga presupuestaria y de trabajo para la marca. Desde poder aprovechar la fabricación de materiales de Chopard hasta poder tener una estructura de empleados muy ligera, ya que su matriz se ocupa de las tareas donde no hay valor añadido, como la logística, facturación, legal, contabilidad, etcétera. Básicamente, tienen la estructura y herramientas perfectas para centrarse en fabricar grandes relojes. Por otro lado, es su manera de afrontar la fabricación de piezas: no se compromete la calidad ni la cronometría bajo ningún concepto. Sus pilares son la precisión.
¿Cómo son sus relojes?
Hay diferentes elementos que convierten a un Ferdinand Berthoud en un reloj característico y reconocible, gran parte de lo que construye una identidad de marca y de las partes más complicadas a la hora de relanzar una. Primeramente, la forma de la caja. La inspiración se encuentra en los cronómetros marinos, el centro de las creaciones de Berthoud. Algunas de las creaciones más reconocibles incluyen la caja «pilar» octogonal, una representación perfecta de esta inspiración que comentábamos.
Después, también a nivel de diseño, hay elementos que considero singulares y muy positivos. Por ejemplo, su trabajo abriendo el calibre a la vista. En Ferdinand Berthoud enseñan lo prioritario y más importante, no hacen esqueletados «por hacer». De hecho, sus calibres también son un hilo conductor en las colecciones. Abundan los fusée and chain (o huso y cadena), los remontoir d’égalité, las disposiciones en formato regulador (con agujas minutera, horaria y segundera en diferentes puntos) y, sobre todo, el principal punto de conexión en todos sus calibres es la arquitectura por pilares que tienen, que se diferencia de la mayoría de calibres, que utilizan puentes planos como lenguaje de construcción.
Su gran nivel de éxito en el mercado
El éxito de Ferdinand Berthoud no es solamente una apreciación por mi parte: el mercado lo secunda. Tras un contenido así, uno puede preguntarse: ¿y cómo me compro un reloj de la marca? Como siempre, hay dos opciones. Comprar uno nuevo o comprar uno de segunda mano. Para relojes nuevos hay que acudir a distribución, que es muy selecta. La lista de espera al encargar uno es, hoy en día, de unos 3 años.
Después viene el mercado secundario. Ferdinand Berthoud es la marca que más ha crecido en valor total en subastas en 2025, un 480 %, y también en valor de venta medio, un 190 %. Puedes esperar pagar entre 200 000 y 500 000 €, en dependencia del modelo. Todo esto, por supuesto, obviando su proyecto de Naissance d’une Montre 3, un reloj completamente hecho a mano, del cual hemos visitado y grabado en profundidad el taller, y del que tendremos la oportunidad de presentaros un análisis en vivo con el primer ejemplar a lo largo de este año.










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