El Blancpain Villeret representa la esencia misma de la alta relojería. Lejos de las tendencias efímeras, este modelo se ha consolidado como una institución de elegancia y saber hacer técnico. En este artículo exploraremos a fondo la arquitectura de su colección, analizando los argumentos técnicos que lo posicionan en la cúspide de las piezas de vestir y por qué sigue siendo la elección predilecta para quienes buscan maestría sin concesiones.
Calibre 1151: un gigante invisible
Comencemos por lo más importante: la máquina. Desde el punto de vista relojero, la marca no es relevante en sí misma, sino como proxy de calidad y buena maquinaria. Es decir: sería poco razonable que una marca muy reconocida tuviera una mala maquinaria o bajos estándares de calidad. Aunque, como siempre, peores cosas hemos visto.
En cuanto al Blancpain Villeret, diría que –en la versión de tres agujas, sobre todo– su movimiento es uno de los puntos fuertes. El calibre 1151 de manufactura es un movimiento con 100 horas de reserva de marcha para una caja de solo 8,7 milímetros de grosor total. Es un calibre de 3 hercios de frecuencia, de carga automática –con un nuevo rotor esqueletado en oro rosa–, con solamente 3,25 milímetros de grosor, 210 componentes, espiral de silicio antimagnética y sistemas de seguridad para el manejo de la fecha.

Sus acabados son los esperados en el nivel de modelos y marcas que estamos tratando: Côtes de Genève en los puentes con un gran trabajo de biselado en los bordes, perlado en la pletina, pulido vertical en el rotor esqueletado con, también, un biselado completo. Además, a riesgo de pasarme de friki, el pulido de los tornillos de Blancpain es excelente. Hace un tiempo pude visitar la manufactura y conocer en profundidad su taller de acabados, guiado por el gran coleccionista y amigo de la marca Jeffrey Kingston.
El sistema de seguridad es clave en Blancpain. Como dice nuestro editor, Alfonso Escámez, «cuando te compras una complicación, te compras una complicación». Aunque no estemos hablando de un calendario perpetuo, si se cometen «fallos» como el cambio de hora mientras el proceso de cambio de fecha está en marcha, el resultado puede ser un paso por el servicio técnico. En Blancpain –algo que no sucede, por ejemplo, en Patek Philippe o en Vacheron Constantin de manera generalizada– todos los relojes tienen sistemas de seguridad tales que un niño de 10 años podría manejarlos sin romperlos. Esto se aplica desde el reloj más complicado, como el Double Grande Sonnerie, al más sencillo, el Villeret Extraplate.
El diseño de caja y esfera
Por supuesto, esta parte es subjetiva. No se puede decir si un diseño es bueno o malo; todo depende del gusto del consumidor y de la etapa en la que se encuentre ya que, para un mismo cliente, lo normal es que su gusto varíe durante las décadas. Mirando la opinión generalizada de la industria, los Villeret Golden Hour han sido un éxito de diseño. Lo hemos comentado aquí, en PERPETUO.

Personalmente, me gustaría destacar dos, que son los que veo más bonitos: el Extraplate y el Quantième Complet con esfera opalina. Tanto en oro como en acero, esta nueva esfera me parece la más acertada. Con respecto a modelos anteriores, han refinado los numerales e índices aplicados. Mantienen su identificable caja de doble escalón, con un bisel en dos niveles que convierte su proceso de pulido en algo mucho más complicado de lo habitual. Se convierte en un desafío mantener las líneas del pulido vivas pero suaves en una superficie así.


Algo que no es nuevo, pero sí relevante, son los correctores bajo las asas. Hay que tener en cuenta cómo son habitualmente los sistemas de ajuste de complicaciones. En la mayoría de casos y casas, cuando se quiere ajustar algún elemento de calendario –fecha, día de la semana, mes–, fase lunar o complicaciones similares, se recurre a un corrector que, habitualmente, se encuentra en la carrura (el perfil) de la caja. Para accionarlo, hay que recurrir al método semimedieval de utilizar un punzón. Esto significa romper la estética de la caja, tener que mantener cerca un accesorio externo y correr el riesgo de pasarse de fecha.
Blancpain propone en sus modelos una solución alternativa: esconde los correctores bajo las asas, lo que mantiene la estética limpia del perfil de la caja, además de hacerlos fácilmente accionables con el dedo o la uña, eliminando la necesidad de un accesorio. Eso sí, sigue requiriendo cuidado, ya que no hay una «marcha atrás» fácil.

Relación calidad-precio
Como siempre en estos casos, mi visión es que la mayor relación calidad-precio se encuentra no en el modelo de entrada, sino en la primera «complicación» (uso comillas dado que la fecha del Extraplate, técnicamente, ya es una complicación).
Para mí, el Villeret Quantième Complet es uno de los mejores relojes en relación calidad-precio por los 17 500 € que cuesta en España, con el Extraplate de tres agujas y fecha como cercano competidor con un PVP de 11 750 €. Este calendario completo, fabricado por una marca con la capacidad de producir piezas como el Grand Double Sonerie, creo que es un gran resumen del expertise de la marca en calendarios. Además, en él te llevas otro de los iconos de Blancpain: su fase lunar con cara.




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