La cronometría subacuática moderna le debe su existencia a un año y a una manufactura: 1953 y Blancpain. Este hito, personificado en el lanzamiento de su modelo Fifty Fathoms, no solo supuso el nacimiento del primer reloj de buceo profesional, sino que cimentó un ADN donde la alta relojería se entiende como un ejercicio de estilo a la par que una herramienta crítica de exploración. Bajo esta premisa, la manufactura oficializa su colaboración con Gotzon Mantuliz, una alianza que nace de
El fotógrafo y creador de contenido vasco se une así a la familia Blancpain, consolidando un vínculo que se remonta a más de siete décadas de innovación en el mundo marino. Desde aquel diseño original, concebido para satisfacer las exigencias de los buceadores de combate,la marca ha sabido evolucionar sin perder su esencia, transformando un instrumento de precisión en el estandarte de una causa global.

Blancpain Ocean Commitment: un legado en activo
Este anuncio no es solo una colaboración de imagen, sino que se integra plenamente dentro del Blancpain Ocean Commitment (BOC): el programa global de la manufactura dedicado a la preservación de los ecosistemas marinos. Esta iniciativa es el motor que financia expediciones científicas y proyectos de investigación que buscan soluciones reales y tangibles para la conservación del océano.
En este contexto, cada pieza de la colección Fifty Fathoms simboliza dicho compromiso: la excelencia mecánica y la responsabilidad medioambiental. Son estos los valores que ahora Gotzon Mantuliz ayudará a difundir a través de su narrativa visual.
El narrador de la historia: Gotzon Mantuliz
La trayectoria profesional de Gotzon Mantuliz está marcada por una conexión profunda con la naturaleza y, especialmente, con los océanos, que ocupan un lugar central en muchos de sus proyectos personales y audiovisuales. Por ello, su colaboración con Blancpain se siente como una sinergia natural donde la capacidad del fotógrafo para capturar la biodiversidad salvaje se alinea con la misión divulgadora de la manufactura.
De hecho, y en sus propias palabras, esta unión nace de una convicción íntima que trasciende lo profesional: «Bajo la superficie del océano encuentro ese silencio y esa conexión que es difícil explicar con palabras», afirma Mantuliz en su perfil de Instagram, para quien la fotografía es el vehículo que da sentido a su pasión. En esta nueva etapa junto a la manufactura suiza, asume que su labor es, en esencia, un acto de salvaguarda de la naturaleza: «Mostrar su belleza es, también, una forma de protegerla».
A través de esta unión, Blancpain no solo refuerza su presencia en la divulgación contemporánea, sino que dota al Fifty Fathoms de un nuevo contexto. Mantuliz asume el papel de testigo, trasladando el propósito del BOC a una generación que ya no solo demanda precisión técnica, sino un impacto positivo y real en el entorno natural.





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