El Tissot PRX es probablemente el reloj de entrada más exitoso de los últimos años, y el nuevo Tissot PRX Chronograph de cuarzo llega para completarlo. Cuando Tissot lo recuperó en 2021, a partir del modelo de 1978, acertó con casi todo: caja tonel de 40 mm, brazalete integrado, menos de 11 mm de grosor y un precio que lo ponía al alcance de cualquiera. La versión de tres agujas, en cuarzo o con calibre Powermatic 80, se convirtió en el reloj que mucha gente se compró como primer «buen reloj».
Pero tenía una espina clavada: el cronógrafo automático de 2022. Era un reloj correcto y con un movimiento fiable, pero engordó hasta los 14,54 mm y perdió justo lo que había hecho famoso al PRX. Ahora Tissot responde con este PRX Chronograph de cuarzo, de 41 mm y 11,65 mm de grosor. Creo que acierta, y creo que además lo hace por un motivo que va más allá del precio: es una cuestión de proporciones. Ya vimos algo parecido con el Seastar 2000 Professional: Tissot, con ETA dentro del Grupo Swatch, sabe sacar partido de su escala industrial.

El problema del PRX Automatic Chronograph
Para motorizar el PRX Automatic Chronograph de 2022 con un calibre mecánico accesible, Tissot usó el Valjoux A05.H31, derivado del 7753, fiable y con 60 horas de reserva. Pero obligó a una caja de 42 mm y de 14,54 mm de grosor. En un reloj con brazalete integrado, donde las asas caen rígidas hacia los primeros eslabones, esa altura se nota mucho. El reloj se ve bien en una foto o en un escaparate, pero en la muñeca queda desproporcionado.
En lugar de forzar un movimiento mecánico en una caja que no lo admitía, Tissot ha vuelto a la mesa de dibujo con un cronógrafo de cuarzo.

Tissot PRX Chronograph: 41 mm que caen planos sobre la muñeca
El nuevo Tissot PRX Chronograph mide 41 mm de diámetro y 11,65 mm de grosor, casi tres milímetros menos que el automático. Parece poco, pero cambia por completo cómo se lleva: el centro de gravedad baja y la caja de acero 316L descansa plana sobre la muñeca sin cabecear.

La carrura sigue la línea del PRX: cepillado vertical en la parte superior y los flancos, con biseles pulidos en las aristas y un bisel circular liso. Lleva cristal de zafiro con antirreflejos, fondo ciego roscado y 10 bar (100 metros) de hermeticidad.


Me gusta especialmente el rediseño de los pulsadores. En el automático eran rectangulares y sobresalían mucho de la caja. Aquí son más bajos y se integran en el chaflán lateral sin romper el perfil.

ETA G10.212 PowerDrive: décimas de segundo, ADD y SPLIT
El calibre es el ETA G10.212 PowerDrive, un cuarzo suizo pensado para cronometría deportiva con un consumo bajo. Hay gente a quien el cuarzo le parece de segunda, pero este calibre tiene argumentos concretos.
El cronógrafo tiene un contador de 30 minutos a las 10, un pequeño segundero a las 6 y un contador de décimas de segundo a las 2, una resolución que un escape mecánico normal no alcanza en la práctica. Añade las funciones ADD y SPLIT para acumular tiempos intermedios o medir parciales a la vez, algo que no se encuentra en un cronógrafo mecánico a este precio. Y el indicador EOL avisa de que la pila se agota haciendo avanzar el pequeño segundero a saltos de varios segundos, así que no te quedas parado sin avisar.


Tres esferas de cepillado vertical y un brazalete con carácter
Hay tres esferas con cepillado vertical: azul cobalto, plata y negro. La plateada juega con un esquema bitono y subesferas en contraste, mientras que las otras dos son monocromas, con prioridad total a la legibilidad. Índices y agujas facetadas llevan Super-LumiNova. Las tres incorporan ventanilla de fecha a las 4.
- PRX Chronograph con esfera azul (T137.417.11.041.00). Esfera azul monocroma con ventanilla de fecha en blanco, caja y brazalete de acero 316L.
- PRX Chronograph con esfera plateada (T137.417.11.031.00). Esfera plateada con índices en tono oro rosa y subesferas en contraste, la versión más cálida de las tres.
- PRX Chronograph con esfera negra (T137.417.11.051.00). Esfera negra con índices niquelados que hacen destacar los contadores del cronógrafo.



El brazalete conserva los eslabones anchos que se estrechan hacia el cierre, con un cepillado que sorprende por el precio. Incorpora sistema de cambio rápido, pensado para que las correas de caucho se acoplen bien al primer eslabón sin dejar holguras ni quedar rígidas.


La legitimidad del cuarzo frente al dogmatismo
El Tissot PRX Chronograph de cuarzo no llega para desmerecer a la relojería mecánica, sino para mostrar sus límites cuando hay que encajar un calibre automático grueso en una caja que pide delgadez.
Cuesta 495 €, frente a más de 2000 € de la versión automática. Sobre la política de precios de la marca, puedes leer nuestra conversación con el CEO de Tissot. Tissot no solo hace más accesible el cronógrafo con brazalete integrado, sino que entrega un reloj mejor resuelto para llevar a diario. Para mí es un recordatorio de que en diseño relojero lo importante son las proporciones, y de que el músculo industrial suizo, cuando deja de lado el artificio comercial, todavía puede hacer herramientas serias para el aficionado. Puedes ver más detalles en la web oficial de Tissot.
Tissot PRX Chronograph de cuarzo
Caja41 mm de diámetro; 11,65 mm de grosor; acero inoxidable 316L cepillado con biseles pulidos; cristal de zafiro con antirreflejos; fondo ciego roscado; hermético hasta 100 m (10 bar).
EsferaCepillado vertical en azul cobalto, plata o negro; índices y agujas facetadas con Super-LumiNova; ventanilla de fecha a las 4.
MovimientoCalibre ETA G10.212 PowerDrive; cuarzo suizo; indicador de fin de vida de la pila (EOL).
FuncionesHoras, minutos y pequeño segundero a las 6; fecha; cronógrafo con segundero central, contador de 30 minutos a las 10 y de décimas de segundo a las 2; funciones ADD y SPLIT.
BrazaleteAcero inoxidable integrado; sistema de cambio rápido.
ReferenciasT137.417.11.041.00 (esfera azul); T137.417.11.031.00 (esfera plateada); T137.417.11.051.00 (esfera negra).
Precio495 €


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