Hace veinte años, Max Büsser rompió con la relojería tradicional para fundar MB&F, un laboratorio creativo empeñado en convertir la alta relojería en escultura mecánica. Desde entonces, cada nueva Horological Machine ha ampliado ese universo de naves espaciales, criaturas fantásticas y máquinas imposibles, hasta el punto de que la pregunta que sobrevuela su trayectoria ya no es si Büsser diseña relojes, sino si en realidad lleva dos décadas intentando construir su propio robot.
Esa duda queda resuelta con la presentación del HM12 «The Guardian», la nueva pieza que MB&F firma junto a Max Maertens, su flamante director creativo, y a la manufactura L’Epée 1839. Se trata de un robot de casi 40 centímetros cuya cabeza se extrae para transformarse en reloj de pulsera: la prueba más explícita hasta la fecha de que, para Büsser, relojería y robótica siempre fueron la misma idea.
Puede parecer una exageración, pero basta con repasar la historia de MB&F para comprender que el HM12 no ha aparecido de manera aislada. En realidad, es la culminación de una idea que lleva años recorriendo las creaciones de la firma, unas veces de manera evidente y otras de forma más sutil –donde prácticamente solo puede apreciarse a modo de easter egg dejado por el propio Max, esperando a ser descubierto en una hebilla o en el rotor de un calibre–.
Los robots nunca han sido, dentro de este universo, una cuestión meramente estética: son el hilo conductor de toda la maison. El punto de partida de la pieza nace de una pregunta sencilla —¿qué ocurriría si la cabeza de un robot fuese, en realidad, un reloj?— y de ahí surge toda su arquitectura.


Anatomía del MB&F HM12: microingeniería convertida en escultura
El resultado es una de las máquinas más ambiciosas presentadas por la marca hasta la fecha, tanto por su planteamiento conceptual como por la forma en que conecta la relojería de pulsera de alta gama con el trabajo desarrollado durante años junto a L’Epée 1839.


Hablamos de un robot de más de 38 centímetros de altura y cerca de 15 kilogramos de peso, construido con una arquitectura de casi 1.500 componentes entre cabeza y cuerpo.


No es un simple soporte decorativo, sino una creación completa e integrada, en la que la cabeza puede separarse del robot para volver a ser, literalmente, un reloj de pulsera.
Esferas, tourbillon y el «modo batalla»
En los ojos del robot se leen las horas y los minutos, mientras que el tourbillon —visible a través de una de las tres cúpulas de zafiro— hace las veces de cerebro.

Una segunda corona despliega, además, unos escudos laterales que activan el «modo batalla»: una función que no altera el calibre en sí, pero que transforma por completo la relación táctil que el coleccionista establece con la pieza.

Triple alianza creativa: L’Epée 1839, Max Büsser y Max Maertens
El HM12 es el fruto de una triple colaboración estratégica. Por un lado está L’Epée 1839, firma especializada en trasladar la ingeniería mecánica a relojes de mesa y esculturas cinéticas; por otro, Max Büsser, fundador de MB&F. Pero en esta ocasión entra en juego un tercer actor, Max Maertens, el nuevo director creativo de la marca, de modo que el primer gran robot de esta nueva etapa queda coprotagonizado por dos creativos llamados Max.
Más allá de la anécdota, esta pieza permite discernir qué elementos pertenecen al imaginario histórico de Büsser y cuáles anticipan el lenguaje que Maertens aportará en el futuro: no solo celebra las dos primeras décadas de la maison, también actúa como puente generacional hacia los próximos capítulos.
La genealogía robótica de MB&F: de Sherman a la Horological Machine
Esta devoción por los autómatas no es nueva. En 2016, la colaboración con L’Epée 1839 dio lugar a Sherman y Balthazar, dos relojes de mesa robóticos con personalidades opuestas; en 2018 llegó Grant, articulado mediante orugas inspiradas en vehículos militares.
Esta pieza, sin embargo, trasciende a sus antecesores: es el instante en que el robot y la Horological Machine dejan de existir como entidades independientes para fusionarse en un único concepto.
El origen de esta iconografía se remonta a la infancia del propio Büsser, marcada por su fascinación por la ciencia ficción y el universo Star Wars, y se extendió incluso a la M.A.D.Gallery, donde el fotógrafo Marc Ninghetto convirtió varias Horological Machines en mechas de corte japonés.
Influencias de la cultura mecha en el HM12: de Transformers a Evangelion
La incorporación de Max Maertens aporta un abanico de referencias renovado: el director creativo ha citado abiertamente su afinidad por Transformers, Power Rangers, Pacific Rim y el anime mecha clásico, un bagaje que late con claridad en su diseño.
- Modularidad y metamorfosis. El robot no es un bloque estático, sino una estructura que muta: su cabeza se extrae para transformarse en reloj de pulsera, y los escudos laterales cambian la silueta en «modo batalla», un guiño al ensamblaje tipo Megazord.
- El núcleo termométrico. La sinergia con los mechas de Pacific Rim es evidente: el reactor pectoral de Gipsy Danger se refleja en el termómetro analógico que ocupa el centro del tórax, con ecos también del núcleo de los Ángeles en Evangelion.
- Armamento funcional. Muchos autómatas de ficción empuñan espadas u objetos de mano; aquí ese papel lo cumple una linterna táctica desarrollada con Olight, que acentúa bajo luz ultravioleta los tres acabados de la edición: azul, morado y verde.
Lo que confirma la nueva era de MB&F
Sin inteligencia artificial ni movimiento autónomo, esta pieza no es un autómata en el sentido moderno: no camina sola ni sirve para pilotar una nave en Cybertron. Pero analizado desde el diseño industrial, confirma hacia dónde se dirige la relojería independiente de más alto nivel. En un mercado que, como reflejan los últimos datos del sector, avanza hacia menos unidades, más valor y mayor polarización, maisons como MB&F apuestan por piezas extremas —solo 12 ejemplares por acabado— que convierten la escasez y la narrativa en el verdadero argumento de venta, por encima del volumen.
Con Max Maertens asumiendo la dirección creativa, «The Guardian» demuestra que, para la maison, el límite entre relojería y escultura robótica nunca existió realmente. Quien quiera explorar el resto de Horological Machines y las demás creaciones de MB&F puede consultar la gama completa en la web oficial de la marca.


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